Caperucita no llegó (relato de terror: la casa que ayer no estaba)

*Relato 3 de la serie "Historias para Halloween". El vídeo está en nuestro TikTok e Instagram. Aquí, la historia entera: lo que había dentro.*
Caperucita no llegó
Se llamaba Clara y llevaba una sudadera roja con capucha. Cada domingo cruzaba el parque a las diez de la noche para cenar en casa de su abuela, al otro lado. Diez minutos andando. Lo había hecho cien veces.
Aquella noche, a mitad del parque, había una casa.
No es que no se hubiera fijado antes. Es que no estaba. Donde el domingo anterior había un descampado con dos bancos, ahora había una casa de dos plantas, con las ventanas tapadas por dentro con una tela negra rasgada que se movía sin viento. Y sobre la fachada, de esquina a esquina, una telaraña enorme de luces moradas que parpadeaban despacio, como si respiraran.
La puerta estaba abierta.
Clara sacó el móvil para grabarlo. Se acercó. Desde el umbral se veía un pasillo largo, con velas encendidas en el suelo, una cada medio metro, hasta una puerta al fondo.
Entró. Solo un paso.
La puerta se cerró sola a su espalda. Sin golpe. Con un clic suave, como quien cierra con cuidado para no despertar a nadie.
Al fondo del pasillo, de espaldas a ella, había alguien sentado. Llevaba una sudadera roja con capucha. Igual que la suya.
Y empezó a girarse.
Su abuela la esperó hasta las once. Luego llamó a su madre. Luego a la policía. Encontraron el móvil de Clara en el descampado, entre los dos bancos, con un vídeo de doce segundos: un pasillo con velas, y una figura de rojo que se gira. No se le ve la cara. Pero la abuela dice que sonríe.
La casa no estaba. Nunca ha estado.
Este domingo, si cruzas el parque a las diez, mira bien el descampado.
Cómo montar esta escena en tu casa
Es la más cinematográfica y la que mejor funciona en la fachada, para que la vea toda la calle. Hace falta:
- Telaraña gigante con 250 luces LED: cinco metros de esquina a esquina en la fachada o el balcón, en modo parpadeo lento. Es "la casa que ayer no estaba".
- Tela negra rasgada en todas las ventanas, colgada por dentro para que se mueva con la corriente.
- Velas LED en el suelo del pasillo de la entrada, una cada medio metro, hasta la puerta del fondo.
- Alguien con una sudadera roja con capucha, sentado de espaldas al fondo del pasillo. Cuando entre la primera persona, que se gire despacio.
Truco: la puerta de la calle abierta y la luz apagada. Que la única luz sea la de las velas y la telaraña. Nadie se atreve a entrar, y todos graban.


